1/22/2015

Carta abierta... Anastacia y Renée Zellweger: "Estáis hechas de plástico fino"

Estrenamos nueva sección en el blog. A partir de ahora, cuando algo nos llame poderosamente la atención pondremos el ojo crítico con zoom.


Hoy inauguramos sección recordando el 2014 y con el pie puesto en 2015 mientras nos sentimos conmocionados por el componente bizarro de dos noticias estéticas que se han dado en los últimos meses. Si el 2014 fue el “annus horribilis” de Renée Zellweger, el 2015 lo va a ser –si nadie la supera- para la cantante americana Anastacia.

“Dicen que tienes veneno en la piel. Y lo que pasa es que estás hecha de plástico fino […]”. Así reza la mítica canción de Radio Futura que ya hablaba de lo excesivo que es recurrir sin filtro al bisturí y las agujas.


En un momento en el que la sociedad se divide entre hábitos saludables y un artificial mantenimiento de la juventud, estas dos mujeres han apostado por mantenerse eternamente jóvenes con el resultado de parecerse a las eternas novias de Frankenstein.
Cuando he visto ambas imágenes sólo podía tener en mi cabeza la película de ‘La muerte os sienta tanbien’.

Zellweger (45 años) manifestó en octubre del pasado año a través de un comunicado que los cambios en su rostro se debían a la edad, cambios en su estilo de vida y hábitos. Posteriormente, distintos médicos han hablado al respecto y afirmaron que la actriz se ha sometido a intervenciones en zonas clave de su rostro, amén de una blefaroplastia en los ojos y el relleno de la mandíbula. Todo esto al margen del bótox en la frente

Anastacia (46), sorprendió a sus fans en Padua al aparecer con el rostro desfigurado durante un concierto. Los rumores sobre diferentes intervenciones faciales se han disparado y mucho se ha hablado de la incidencia del bótox en su cara.

Por si no lo recuerdas... ¡Ella era así!:

¿Cómo lo véis? ¿Hasta dónde estáis dispuest@s a llegar por esa efímera “eterna juventud”?
Ciertos programas de telerrealidad como ‘Alaska y Mario’ han hablado abiertamente de las operaciones estéticas y en mi humilde opinión con demasiada ligereza. ¿Hemos llegado a un punto en el que valoramos excesivamente lo superficial?